Gruesos rotos desalmándose
de hombres en su destino
que la tallaron diseminaron
se escaparon se abatieron.
Con aguantar la ocasión
no darse pena en otra vez
para que donde coman hambre
hundan sobre huesitos la maldad.
Gruesos rotos desalmándose
que así respiren solísimos
-como compañeros de adentro-
difíciles de ver en la podrida...
tan frágiles aún.
Jaén, 3.6.10