Acabada la demostración
muda la única certeza:
la muerte es el recurso.
Como interrogante estéril.
Como defecto reemprendido.
Cauteriza el llanto.
El vacío que cae exégeta,
indefinidamente y sin objeto.
Obstinándose. Impersonal.
Ante todo lo que se teme.
O aún, se es.
Jaén, 2.9.10